
En la lejanía se divisa la silueta
del hombre que amaba.
No viene de frente ni con alegría...
Me da la espalda.
Sólo se aleja hacia
donde termina el día...
Le da el adiós al alba.
Camina hacia la oscuridad...
Hacia el mar donde se ahogan las penas.
Donde es eterna la condena y la desesperación.
Donde la luna se debilita
de tanta inopia de compasión.
Se separa de mí a buscar el olvido.
De la mano la resignación lo lleva.
Se encontrará sin mi...perdido.
Me lo arrebata mi orgullo y descuido.
Sin dolor, sin lágrimas lo despido.
Me dejó de regalar las rosas
Me negó la romántica melodía,
dejo de escribirme poesías.
No regó más mi jardín,
marchitándose la flor silvestre
que un día germinó
por un verdadero amor prometido.
El arcoíris de la esperanza
lo apagó con su silencio.
La esperanza de besos
se asfixiaron en el horizonte
de la viceversa indiferente.
Te dejé de amar, de repente...
Vertiginosamente.
Se alejó el amor
en una barca sin rumbo.
En el borde del mar
se desapareció su silueta.
El que se va no hace falta...
dice un refrán certero.
No lo retengo, soy mujer de orgullo
dueña de las estrellas en el cielo.
Para mi quiero...Un amor verdadero.





































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